¿Cuándo puedo volver a tener relaciones después de una histerectomía?
Empecemos por lo que no se ve. Cuando quitamos el útero, la parte más alta de la vagina se cierra con unos puntos. A eso lo llamamos cúpula vaginal, y es una cicatriz interna: no la ves, no la tocas y no te duele, y justo por eso es fácil olvidar que está ahí.
¿Cuánto tarda en cerrar del todo? Más de lo que parece. En una serie pequeña de 50 mujeres operadas por laparoscopia a las que se les revisó esa cicatriz con un aparato de aumento, al mes el 98 % todavía no había cicatrizado. A los tres meses, solo 4 de cada 10 (el 38,8 %) tenían la cicatriz completamente cerrada. Y a los seis meses, casi todas (el 98 %) [1].
Esto explica una cosa que a muchas pacientes les cuesta entender: que a las seis u ocho semanas te digan "ya puedes hacer vida normal" no significa que por dentro todo esté terminado. Es un permiso, no una obra acabada.
¿Y qué pasa si se retoman demasiado pronto? La complicación que queremos evitar se llama dehiscencia de cúpula: que esos puntos internos se abran. Es poco frecuente [2], pero cuando ocurre, la relación sexual es el desencadenante más habitual. En una serie reciente de histerectomías con robot, la mitad de las dehiscencias aparecieron pasados los 73 días de la cirugía (con casos desde las cuatro semanas), y en el 82 % el detonante fue el coito [3]. Fíjate en el número: 73 días son más de diez semanas. Es decir, muchas veces pasa cuando ya te sientes recuperada. Por eso, hasta que te lo confirmemos en la revisión, la regla es sencilla: nada dentro de la vagina. Ni relaciones con penetración, ni tampones, ni copa menstrual, ni ninguna exploración que no haga tu médico. La revisión de referencia sobre esta complicación insiste justo en eso: evitar el coito precoz, la penetración brusca y cualquier esfuerzo que cargue sobre esa cicatriz [2].
¿Cuánto tiempo? No hay un ensayo que fije un número exacto de semanas, y en la práctica las recomendaciones varían bastante de un cirujano a otro. Lo que sí sabemos, por los estudios y por la experiencia, es que alrededor de los dos o tres meses la cúpula debería estar cicatrizada, y que hay factores que retrasan esa cicatrización o hacen más probable que se abra: el tabaco, una infección o un hematoma en la zona de la cicatriz, los tejidos más frágiles tras la menopausia, y también detalles que dependen de nosotros, como la vía de la cirugía, el tipo de sutura y la forma de cerrar la cúpula [2,4]. Si fumas, dejarlo antes de la operación es de las cosas que más ayudan a que esa cicatriz cierre bien.
Consejo del Dr. Torrejón: no te guíes solo por el calendario, guíate por la revisión. En mi consulta te veo entre el mes y medio y los dos meses de la cirugía, exploro la cúpula y compruebo cómo va cicatrizando. Con esa exploración puedo confirmarte, o prever, cuándo puedes volver a tener relaciones. Lo habitual es que a partir de los dos meses ya se puedan retomar con normalidad, pero es la revisión la que lo confirma, no la fecha. Hasta entonces, te pido que esperes.
¿Voy a sentir lo mismo? Deseo, orgasmo y placer después de la cirugía
Aquí es donde más miedo hay, y donde la evidencia es más tranquilizadora de lo que la gente cree.
Un metaanálisis (un estudio que suma los resultados de muchos estudios anteriores) publicado en 2023 juntó 32 estudios y más de 4.000 mujeres operadas por causas benignas (miomas, sangrados, endometriosis) y comparó su función sexual antes y después de la histerectomía. La conclusión fue que, de media, la función sexual global no cambió de forma significativa, y eso fue así con independencia de la vía por la que se hiciera la operación [5]. Otro metaanálisis, que comparó mujeres operadas con mujeres no operadas, tampoco encontró diferencia de media, aunque con una salvedad que conviene saber: detrás de ese promedio hay mujeres que mejoran y otras que empeoran [6].
¿Y en mujeres jóvenes operadas por laparoscopia? Un tercer metaanálisis centrado en mujeres premenopáusicas operadas con cirugía mínimamente invasiva (laparoscopia o vía vaginal) encontró una pequeña mejoría en deseo, excitación, orgasmo y satisfacción, tan pequeña que los propios autores dicen que probablemente no se nota en la vida real [7]. Tiene lógica que no empeore: si te operamos porque sangrabas o tenías dolor, quitarte eso ayuda. Y es que el útero no es el órgano del placer. El deseo y el orgasmo viven en el cerebro, en el clítoris, en los nervios de la pelvis y en las hormonas. En una histerectomía por causa benigna no se toca el clítoris, y los nervios de la pelvis se respetan. Lo único que puede cambiar son las hormonas, y eso depende de los ovarios: lo vemos un poco más abajo.
Hay una idea que quiero dejarte muy clara, porque cambia la forma de prepararte: lo que había antes es, casi siempre, lo que queda después. Los estudios muestran que muchas mujeres ya llegaban a la cirugía con puntuaciones bajas de función sexual, y seguían igual después [8]. La cirugía no te quita la sexualidad, pero tampoco te arregla lo que ya no funcionaba: el dolor pélvico de antes, el poco deseo, los problemas de pareja. Por eso te pregunto por ello antes de operarte, y no después [9].
¿Y si me conservan el cuello del útero?
Durante años se pensó que conservar el cérvix (el cuello del útero) protegía la respuesta sexual. Los datos no lo apoyan: ni el metaanálisis de 2023 [5] ni una revisión muy reciente con 34 estudios [8] encontraron ventaja alguna de la histerectomía subtotal (la que conserva el cuello) frente a la total. Así que si tu cirujano te propone quitar el cuello, no lo estás pagando con tu vida sexual. Y si te propone conservarlo, que sea por otro motivo.
¿Cambia algo si también me quitan los ovarios?
Sí, y este es el matiz que más importa en mujeres jóvenes.
El mismo metaanálisis de 2023 encontró que las mujeres a las que se les conservaron los ovarios mejoraron más en lubricación y orgasmo que aquellas a las que se les quitaron los dos ovarios junto con el útero [5]. Es un dato indirecto, porque viene de comparar estudios distintos, pero encaja con lo que sabemos: los ovarios son el termostato hormonal. Puedes quitar la habitación (el útero) y la casa sigue templada; si arrancas el termostato antes de la menopausia, la casa se enfría aunque no la hayas tocado.
Por eso, si no hay una razón médica para quitarlos, lo razonable es conservarlos en una mujer que todavía no ha llegado a la menopausia [5,9]. Si te van a operar del útero, esta es la pregunta que te animo a hacer: "¿Y los ovarios?".
¿Y con el paso de los años?
Un grupo sueco siguió durante cinco años a 242 mujeres operadas de histerectomía por motivos benignos (a los cinco años contestaron 6 de cada 10), y los resultados son interesantes para ajustar expectativas. A los seis meses la función sexual del grupo había mejorado (de 17,9 a 21,0 puntos en el cuestionario con el que se mide, que va de 2 a 36), pero esa mejoría no se mantenía al año [10]. A los cinco años, el grupo en conjunto estaba igual que antes de operarse. Eso sí: las mujeres que eran sexualmente activas cuando se operaron sí describían un descenso con los años (de 25,2 a 19,6 puntos), mientras que las que no lo eran mejoraban [11].
¿Significa eso que la cirugía empeora la sexualidad a largo plazo? No se puede afirmar, porque en cinco años también pasan la edad y la menopausia, y el estudio no tenía un grupo de mujeres no operadas con el que comparar. Lo que sí te digo es esto: si dentro de unos años notas cambios, no los des por normales ni por inevitables. Cuéntalos en la consulta, porque muchas de esas cosas tienen tratamiento.
Si tu histerectomía es por cáncer de cuello de útero
Aquí la conversación es distinta, y quiero ser honesto contigo. En el cáncer de cérvix a veces hace falta una histerectomía radical, que además del útero retira los tejidos de alrededor y una parte de la vagina. Esa cirugía sí deja huella sexual durante un tiempo.
Un estudio clásico que siguió a 173 mujeres durante dos años tras una histerectomía radical describió dolor con las relaciones sobre todo en los tres primeros meses, dificultad para el orgasmo y molestias por una vagina más corta durante los seis primeros meses, y menos deseo y lubricación de forma más persistente [12]. Pero también dio un dato que a mí me gusta contar: al año, el 91 % de las mujeres que tenían relaciones antes del diagnóstico habían vuelto a tenerlas, aunque con menos frecuencia que antes [12].
¿Cuánto se acorta la vagina? En una serie operada con una técnica que intenta respetar los nervios de la pelvis (preservación nerviosa), la longitud pasó de 9,4 a 7,1 centímetros de media [13]. Y ese dato importa porque el 38 % de las mujeres operadas de forma radical percibían su vagina como demasiado corta, y esa sensación iba asociada al dolor con la penetración profunda [14]. En las series de histerectomía radical por laparoscopia, el dolor con las relaciones aparece en entre un 5 y un 16 % de las mujeres, y la dificultad para el orgasmo en entre un 10 y un 14 % [15]. No es la mayoría, pero es suficiente para que lo hablemos antes.
Y hay una buena noticia reciente. Un ensayo internacional (el ensayo SHAPE, un estudio en el que se asigna al azar una cirugía u otra) comparó, en tumores de cérvix de bajo riesgo, la histerectomía radical con una histerectomía simple, y demostró que la cirugía simple conservaba mejor la salud sexual: menos dolor y mejor lubricación durante el primer año, mejor función sexual y vaginal hasta los dos años, y más actividad sexual hasta los tres años [16]. En los casos en que está indicada, hoy podemos operar menos y proteger más.
Cómo retomar las relaciones: lo que les digo a mis pacientes
Cuando ya tienes el visto bueno de la revisión, esto es lo que te recomiendo en la consulta.
Ve despacio. Las primeras veces no son un examen. Empieza sin penetración si te apetece, y cuando la haya, que sea suave y progresiva. Usa lubricante sin complejos, sobre todo si te han quitado los ovarios o estás en la menopausia: la sequedad es de las cosas que más dolor causan y de las que mejor responden al tratamiento. Y escucha al dolor: si duele, se para. El dolor no es algo que haya que aguantar, es la señal de que todavía no toca o de que hay que cambiar algo.
Si tu cirugía fue radical y notas la vagina más corta, hay soluciones concretas: posiciones en las que tú controlas la profundidad, dilatadores vaginales que te enseñamos a usar, fisioterapia de suelo pélvico y, si hace falta, tratamiento hormonal local. Nada de eso es un fracaso. Es parte de la recuperación.
Y habla con tu pareja. Muchas veces el miedo a hacer daño es del otro lado, y una conversación de cinco minutos vale más que semanas de evitarse.
Atención: si después de una relación sexual aparece dolor abdominal intenso, sangrado vaginal o un flujo acuoso abundante, acude a urgencias ese mismo día y di que te han operado del útero. Son los signos de que la cicatriz interna puede haberse abierto, y es una situación que hay que revisar sin esperar [2].
Quitar el útero no te quita el deseo. Pero tampoco te lo devuelve si ya lo habías perdido antes. Por eso el mejor momento para hablar de tu vida sexual no es después de la cirugía, es antes. ¿Tienes una histerectomía programada y todavía no le has preguntado a tu cirujano por esto? Pregúntaselo en la próxima visita, o pide cita y lo vemos juntos.
Nos vemos en la consulta!
Referencias bibliográficas
Ver las 16 referencias bibliográficas
- Sogawa E, Bekku S, Kinouchi R, Ushigoe K, Myougo K. Appropriate timing of sexual intercourse by vaginal stump mucous membrane observation after total laparoscopic hysterectomy [en japonés, resumen en inglés]. Jpn J Gynecol Obstet Endosc. 2016;32(1):197-200. doi:10.5180/jsgoe.32.197
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Contenido informativo elaborado a partir de la evidencia científica citada y de la práctica clínica del autor. No sustituye la consulta médica ni una valoración individualizada: cada caso se valora de forma personalizada.