¿En qué consiste?
Es la técnica de mínima invasión clásica y consolidada. Se realizan varias pequeñas incisiones en el abdomen a través de las cuales se introducen unos tubos llamados «trócares». Por uno de ellos se coloca una cámara de alta definición que proyecta la imagen del interior del abdomen en un monitor, y por los demás se introducen los instrumentos con los que el cirujano opera directamente.
Para poder trabajar con visión y espacio, el abdomen se llena de gas (dióxido de carbono), creando una cámara de trabajo. Los órganos extirpados se extraen a través de una de las pequeñas incisiones o, en cirugía ginecológica, con frecuencia a través de la vagina.
Ventajas
- Incisiones muy pequeñas y mínima cicatriz.
- Menos dolor postoperatorio y menor pérdida de sangre.
- Recuperación e incorporación a la vida normal más rápidas.
- Ingreso hospitalario corto.
Contenido informativo, no sustituye la consulta con tu médico.