Mínima invasión

Cirugía robótica Da Vinci

La evolución más avanzada de la mínima invasión. El robot no opera solo: reproduce con extrema precisión cada movimiento de las manos del cirujano.

Ilustración de cirugía robótica: el cirujano opera sentado en una consola que controla a distancia los brazos del robot, los cuales sostienen los instrumentos que entran por los trocares y convergen en el útero

¿En qué consiste?

La cirugía robótica es la evolución más avanzada de la mínima invasión. Se basa también en pequeñas incisiones, pero en este caso los instrumentos van montados sobre brazos robóticos que el cirujano controla desde una consola situada junto a la paciente. El robot no opera solo: reproduce con extrema precisión cada movimiento de las manos del cirujano.

El sistema Da Vinci aporta una visión tridimensional y muy aumentada del campo quirúrgico, unos instrumentos que se articulan con más grados de libertad que la propia mano humana y la eliminación del temblor fisiológico. Todo ello permite realizar con seguridad procedimientos complejos y muy delicados en espacios reducidos, como la pelvis.

Ventajas

  • Máxima precisión en disecciones complejas y de alta delicadeza.
  • Visión tridimensional de alta definición con gran aumento del campo quirúrgico.
  • Instrumentos articulados con una movilidad superior a la de la mano humana en espacios reducidos.
  • Todas las ventajas de la mínima invasión: menor dolor, menor sangrado, recuperación más rápida y estancias hospitalarias más cortas.
  • Especialmente indicada en procedimientos de alta complejidad: casos oncológicos, tumores o miomas de gran tamaño y pacientes con factores que dificultan la intervención, como la obesidad o un espacio quirúrgico reducido.

Contenido informativo, no sustituye la consulta con tu médico.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes — Cirugía robótica Da Vinci

Lo controla el cirujano en todo momento; el robot nunca actúa por su cuenta. El sistema Da Vinci reproduce con precisión los movimientos de las manos del cirujano, que opera sentado en una consola situada junto a ti. Es, en realidad, una herramienta que amplía la precisión del cirujano, no un sustituto.

Bastante menos. Al trabajar por incisiones muy pequeñas, la recuperación suele ser más rápida, con menos dolor y estancias hospitalarias más cortas que en la cirugía abierta —en muchos casos el alta llega en 24-48 horas. El tiempo exacto depende del tipo de intervención y de cada paciente.

Frente a la cirugía abierta, ofrece menos dolor postoperatorio, menor pérdida de sangre y cicatrices mínimas. A eso se suma la visión tridimensional aumentada y unos instrumentos que se articulan con más libertad que la mano humana, lo que permite operar con gran precisión en espacios reducidos como la pelvis. Todo ello se traduce en una recuperación más cómoda.