¿En qué consiste?
La cirugía del cáncer de ovario se adapta al estadio de la enfermedad y puede tener dos objetivos diferentes.
Cuando el tumor parece estar limitado al ovario, se realiza una cirugía de estadificación, cuyo objetivo es determinar con precisión si la enfermedad está realmente localizada o existe afectación microscópica en otros tejidos. Para ello se extirpan determinados órganos y tejidos que, aunque tienen un aspecto normal, permiten conocer la extensión real del tumor y establecer el tratamiento más adecuado.
Cuando la enfermedad ya se ha extendido fuera del ovario, el objetivo pasa a ser la cirugía de citorreducción, que consiste en extirpar toda la enfermedad visible. Alcanzar una citorreducción completa, sin tumor residual macroscópico, es uno de los factores pronósticos más importantes, ya que aumenta la eficacia de la quimioterapia posterior y mejora la supervivencia.
¿Cómo se realiza?
En la mayoría de los casos de estadificación quirúrgica, la intervención puede realizarse mediante laparoscopia o cirugía robótica, técnicas que ofrecen los mismos resultados oncológicos que la cirugía abierta cuando la enfermedad está confinada al ovario.
La cirugía de citorreducción suele requerir una laparotomía (cirugía abierta) cuando existe una afectación extensa de la cavidad abdominal, ya que permite extirpar toda la enfermedad visible con seguridad. Sin embargo, en pacientes cuidadosamente seleccionadas y en centros con amplia experiencia, la citorreducción también puede realizarse mediante laparoscopia o cirugía robótica, siempre que sea posible alcanzar una citorreducción completa.
En algunos casos de enfermedad avanzada, puede recomendarse administrar primero quimioterapia neoadyuvante para reducir el volumen tumoral y aumentar las posibilidades de conseguir una cirugía completa en una segunda intervención.
Ventajas del abordaje mínimamente invasivo
Cuando está indicado, la laparoscopia y la cirugía robótica ofrecen los mismos resultados oncológicos que la cirugía abierta, con las ventajas de una recuperación más rápida, menor dolor postoperatorio, menor sangrado, menor riesgo de complicaciones de la herida y una estancia hospitalaria más corta.
La cirugía robótica aporta además una visión tridimensional de alta definición y una mayor precisión y libertad de movimiento de los instrumentos, facilitando la disección en zonas anatómicas complejas y permitiendo realizar procedimientos de alta complejidad con un excelente control quirúrgico.
La elección del abordaje siempre se basa en un único criterio: ofrecer el tratamiento oncológico más seguro y eficaz para cada paciente. Siempre que sea posible conseguir el mismo resultado oncológico, se prioriza la cirugía mínimamente invasiva.
Fuente: MedlinePlus (NIH), American Cancer Society. Este contenido es informativo y no sustituye la consulta con tu médico.