Oncológica

Cáncer de ovario

Un tumor que da pocos síntomas al principio, o síntomas muy generales. El enfoque actual — cirugía completa seguida en su mayoría de quimioterapia (no siempre, dependiendo del tipo y el estadio) — ha mejorado de forma notable los resultados en todas sus fases.

Ilustración anatómica del útero, las trompas y los ovarios; un ovario aparece aumentado de tamaño con un tumor resaltado por un halo dorado

¿Qué es?

Los ovarios son dos órganos, uno a cada lado del útero, encargados de producir los óvulos y buena parte de las hormonas femeninas. El cáncer de ovario aparece cuando algunas células de esta zona —que puede incluir el propio ovario, la trompa de Falopio o el peritoneo— comienzan a multiplicarse de forma descontrolada.

Es menos frecuente que el cáncer de endometrio o de cuello uterino, pero al principio suele dar pocos síntomas, o síntomas muy generales que se confunden con molestias digestivas. Por eso, en bastantes casos se diagnostica cuando la enfermedad ya se ha extendido algo más allá del ovario. El cáncer de ovario tiene tratamientos eficaces en todas sus fases.

Síntomas principales

  • Hinchazón o distensión abdominal persistente.
  • Saciedad rápida al comer o pérdida de apetito.
  • Dolor o molestias en la zona baja del abdomen o la pelvis.
  • Necesidad de orinar con más frecuencia o urgencia.
  • Cambios en el ritmo intestinal, como estreñimiento.

Lo característico no es tanto el tipo de síntoma, sino que sea nuevo, frecuente y persistente durante varias semanas.

¿Cómo se diagnostica?

No existe hoy una prueba de cribado eficaz para el cáncer de ovario. El diagnóstico se apoya en la exploración ginecológica, la ecografía transvaginal, los marcadores tumorales en sangre (en especial el CA-125, que nunca se interpreta de forma aislada) y pruebas de imagen más completas (TC o resonancia).

A diferencia de otros tumores ginecológicos, el diagnóstico de certeza y la estadificación casi siempre requieren una cirugía diagnóstica con biopsia, ya que la imagen sola no siempre refleja con exactitud lo que hay en el abdomen.

Tratamiento

La cirugía es la piedra angular del tratamiento en prácticamente todos los estadios: confirmar el diagnóstico, estadificar con precisión y extirpar la mayor cantidad posible de tumor — la cirugía de citorreducción. Cuanto menos tumor quede tras la operación, mejor suele responder después a la quimioterapia.

Ante sospecha de enfermedad extendida, lo habitual es la cirugía abierta (laparotomía), que permite revisar toda la cavidad abdominal con seguridad. En casos seleccionados, con un tumor en fase muy inicial y limitado al ovario, puede valorarse un abordaje mínimamente invasivo (laparoscopia o robótica), con recuperación más rápida.

Radioterapia y quimioterapia (si aplica)

Tras la cirugía, la mayoría de las pacientes reciben quimioterapia adyuvante para eliminar posibles células tumorales que no se puedan ver ni extirpar en la operación. En algunas situaciones puede recomendarse quimioterapia previa a la cirugía (neoadyuvante) para reducir el tumor. La radioterapia es poco habitual en este tumor.

Fuente: MedlinePlus (NIH), American Cancer Society. Este contenido es informativo y no sustituye la consulta con tu médico.

Después de la cirugía

Timeline de recuperación — Cáncer de ovario

Día 0–1
Cirugía de citorreducción. Primeras horas en reanimación o planta, con control del dolor.
Día 3–5
Alta hospitalaria, según evolución. Resultado de anatomía patológica y estadificación definitiva.
Semana 2–4
Recuperación en casa, actividad progresiva. Inicio habitual de la quimioterapia adyuvante.
Mes 1–4
Ciclos de quimioterapia, con revisiones periódicas del equipo de oncología médica.
Seguimiento
Revisiones programadas a largo plazo tras finalizar el tratamiento.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes — Cáncer de ovario

Porque en sus fases iniciales suele dar síntomas muy vagos —hinchazón, molestias digestivas, sensación de plenitud— que se confunden fácilmente con problemas comunes. Además, todavía no existe una prueba de cribado eficaz para la población general, como sí la hay para el cérvix. Por eso, ante síntomas persistentes y sin explicación, conviene una valoración ginecológica.

No necesariamente, y es importante decirlo con calma. El CA-125 es un marcador que puede subir por muchas causas benignas —endometriosis, miomas, la propia regla, infecciones—, no solo por un cáncer. Es una pieza más del puzzle: se interpreta siempre junto con la ecografía, tu historia y el resto de pruebas, nunca de forma aislada.

La gran mayoría de los quistes de ovario son benignos, sobre todo antes de la menopausia. Para valorar el riesgo nos fijamos en cómo se ve en la ecografía, en su evolución y, si hace falta, en marcadores y otras pruebas. Con esa información podemos distinguir con bastante fiabilidad los que solo necesitan vigilancia de los que conviene estudiar más a fondo.

Sí, puede cambiar cosas importantes. Saber que existe una mutación como BRCA orienta algunas decisiones de tratamiento y de seguimiento, y abre la puerta a terapias específicas en determinados casos. Además, tiene implicaciones para tu familia, porque permite valorar el riesgo en tus familiares directas. Por eso el estudio genético forma parte del abordaje actual del cáncer de ovario.