Prevención · Trompas de Falopio

Ligadura de trompas o salpingectomía: por qué hoy quitamos la trompa entera

Ligar la trompa la corta por la mitad y la deja dentro. La salpingectomía la extirpa entera, es igual de definitiva como anticonceptivo y, además, reduce el riesgo de cáncer de ovario. Te explico la diferencia, lo que dicen los números y qué preguntar antes de entrar a quirófano.

Ligar no es quitar, y la diferencia está en un detalle

Cuando una mujer decide que ya no quiere tener más hijos y pide una anticoncepción quirúrgica definitiva, lo que se ha hecho toda la vida es una ligadura de trompas. Y esa palabra describe muy bien lo que hacíamos: coger la trompa por la mitad, hacer dos nudos y cortar en medio. La trompa quedaba interrumpida y el embarazo ya no era posible.

Pero la trompa se quedaba dentro.

La salpingectomía es otra cosa. Salpinx significa trompa en griego y ectomía significa extirpar, así que salpingectomía es quitar la trompa entera, de un extremo al otro. Como anticonceptivo funciona igual de bien y es igual de definitivo. Lo que cambia es lo que te dejamos dentro.

Y ese detalle, que parece cosa de cirujanos, resulta que tiene que ver con tu riesgo de cáncer de ovario.

Por qué las trompas: el cáncer de ovario no empieza donde creíamos

Durante décadas dimos por hecho que el cáncer de ovario nacía en el ovario. Tenía sentido, se llama así. Hoy sabemos que en la mayoría de los casos no es verdad.

El tipo más frecuente y más agresivo se llama carcinoma seroso de alto grado, que es como lo nombra la clasificación de la Organización Mundial de la Salud desde 2020 y es lo que antes llamábamos papilar seroso [1]. Alrededor del 90 % de los cánceres de ovario son epiteliales, es decir, nacen del revestimiento, y de esos el seroso es el más común [2][3]. Pues bien, ese tumor, en la mayoría de los casos, no empieza en el ovario. Empieza en la trompa. Por eso cada vez lo llamamos más carcinoma tubo-ovárico, un nombre que reconoce que la trompa y el ovario están en la misma historia.

Y no empieza en cualquier parte de la trompa. Empieza en su extremo, en unos flecos que llamamos fimbrias y que quedan abrazando al ovario. Cuando los patólogos examinan la trompa entera con un protocolo específico, encuentran la lesión que precede al cáncer dentro de la trompa en una parte importante de los casos: en una serie fue el 59 %, y de esas lesiones el 92 % estaban precisamente en la fimbria [4]. Y hay una prueba genética que inclinó definitivamente la balanza: al secuenciar los tumores se vio que la lesión de la trompa y el cáncer del ovario eran la misma enfermedad, con una ventana estimada de unos siete años entre una y otro [5].

Ahora vuelve a la ligadura clásica. Corta la trompa por el medio y deja la fimbria donde estaba. Deja justo el sitio donde el problema suele empezar.

Consejo del Dr. Torrejón: si te han propuesto una ligadura y todavía no has firmado nada, la pregunta que te tienes que llevar a la consulta es muy corta: ¿me vais a ligar la trompa o me la vais a quitar entera? No es lo mismo, y tienes derecho a saber cuál de las dos te están ofreciendo.

Cuánto baja el riesgo si se quitan las dos trompas enteras

Aquí toca ser honesto con los números, porque circulan mezclados.

La Sociedad Europea de Oncología Ginecológica revisó 230 estudios y publicó en 2026 un documento de consenso con dieciocho recomendaciones. Su conclusión sobre la magnitud del beneficio es que la reducción del riesgo se sitúa entre un 42 y un 80 % [6]. Es un rango amplio porque los estudios son muy distintos entre sí, y conviene darlo así, como rango, y no escoger el número que más impresione.

Algunos ejemplos de dónde salen esos extremos. En el registro nacional sueco, las mujeres a las que se les quitaron las dos trompas tuvieron un 65 % menos de riesgo [7]. En un estudio nacional danés la reducción fue del 42 % [8]. Un análisis que reunió una cohorte y cuatro estudios de casos y controles encontró aproximadamente la mitad de riesgo [6]. Y la revisión sistemática más grande, con 158 estudios, habla de una reducción de aproximadamente el 80 %, y calcula que si esto se implantara de forma generalizada podría reducir la mortalidad por cáncer de ovario en Estados Unidos en torno a un 15 % [9].

¿Y la ligadura clásica, no protege nada? Sí protege, y esto es importante decirlo. En ese mismo registro sueco, las mujeres esterilizadas tuvieron un 28 % menos de riesgo [7]. Así que si a ti ya te ligaron las trompas, no hiciste nada mal y también estás protegida. Solo que menos.

Lo que ninguna de las dos hace es eliminar el riesgo. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos lo dijo con todas las letras ya en 2019: no elimina por completo el riesgo de cáncer de ovario [10]. Queda el riesgo de que la enfermedad aparezca en el peritoneo, y quedan los tumores que no son de este tipo.

Por qué no vale con ir vigilando

Es la pregunta que me hacen siempre en consulta: doctor, ¿y no sería más fácil hacerme una ecografía todos los años?

Ojalá. El problema es que del cáncer de ovario no tenemos cribado. No existe una prueba equivalente a la mamografía o a la citología que lo encuentre a tiempo en mujeres sanas.

Y ojo, no es por dejadez ni por falta de ganas. Se ha intentado, y a lo grande. El mayor ensayo de la historia siguió a 202.562 mujeres durante una mediana de 16,3 años, con ecografía y con analítica. Adelantó el diagnóstico, sí, pero no consiguió reducir de forma significativa las muertes por la enfermedad, y sus autores lo escribieron sin rodeos: el cribado poblacional no puede recomendarse [11]. Un ensayo americano con 78.216 mujeres había llegado antes a lo mismo, y además contabilizó el daño: de 3.285 mujeres con un resultado falsamente alterado, 1.080 acabaron pasando por quirófano y 163 de ellas tuvieron al menos una complicación grave [12]. Por eso la recomendación oficial vigente es no cribar a las mujeres sin síntomas [13].

La consecuencia de no tener cribado la vemos todos los días: más de la mitad de los cánceres de ovario se diagnostican cuando la enfermedad ya se ha extendido. Y ahí el pronóstico cambia mucho. Cuando se encuentra localizado, la supervivencia a los cinco años es del 91,9 %; cuando se encuentra ya diseminado, baja al 31,5 % [14].

Si no lo podemos encontrar a tiempo, lo que nos queda es prevenirlo.

¿Y mis ovarios? ¿Me va a llegar antes la menopausia?

Esta es la duda que más frena a las mujeres, y tiene toda la lógica del mundo. La respuesta corta es que los ovarios no se tocan.

En una salpingectomía se quitan las trompas y nada más. Los ovarios se quedan donde están, con su riego y con su función. Los estudios que han medido la reserva ovárica después de la cirugía no han encontrado diferencias significativas ni en la hormona antimülleriana, que es la que usamos para estimar esa reserva, ni en el recuento de folículos [15]. Y en una cohorte de 41.413 mujeres, quitar las trompas no aumentó las consultas médicas relacionadas con la menopausia [16]. El contraste es muy revelador: en esa misma cohorte, a las mujeres a las que se les quitaron también los ovarios casi se les duplicaron esas consultas y se les multiplicó por casi cuatro el inicio de tratamiento hormonal [16].

Dicho esto, te debo la letra pequeña. El consenso europeo concluye que muy probablemente no afecta a la reserva ovárica ni a la edad de la menopausia, pero deja escrito que la evidencia a largo plazo es limitada y recomienda que se te informe de ello [6]. Y un ensayo sueco publicado este año midió esa misma hormona y no consiguió demostrar que la diferencia fuera lo bastante pequeña como para descartarla del todo [17]. Así que la frase honesta es esta: a corto plazo no hay señal de daño, y a largo plazo todavía estamos mirando.

Es definitivo, y eso hay que decirlo claro

Quitarte las dos trompas te esteriliza. No es reversible, y no es un matiz menor.

Por eso esta conversación solo tiene sentido cuando ya no quieres tener más hijos. El consenso europeo es explícito: la paciente tiene que ser informada de la esterilización que el procedimiento conlleva, y el consentimiento no debe pedirse en una cirugía urgente ni sin tiempo previo para pensarlo [6].

Y hay otra cosa que el mismo documento dice y que me parece importante que sepas, porque a veces se usa en tu contra: la edad por sí sola no puede utilizarse para negarte el procedimiento [6]. Si tienes cuarenta y dos años, lo tienes decidido y alguien te responde que eres demasiado joven para eso, esa frase no está respaldada por la evidencia.

Atención: esto no aplica igual si eres portadora de una mutación BRCA o de otro síndrome de cáncer hereditario. En esos casos el estándar sigue siendo la cirugía reductora de riesgo que extirpa trompas y ovarios, en el momento que se decida según tu gen y tu edad. Si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario, díselo a tu ginecólogo antes de tomar ninguna decisión.

Si ya te van a operar de otra cosa

Aquí está, para mí, la oportunidad que más se pierde.

Se llama salpingectomía oportunista precisamente por eso, por aprovechar la ocasión. Si te van a operar de un mioma, de un quiste benigno de ovario o de una endometriosis, y tú ya no quieres tener más hijos, las trompas se pueden extirpar en esa misma intervención, sin abrirte nada más y sin tocarte los ovarios.

¿Cuánto alarga eso la cirugía? En los estudios hechos sobre histerectomía y esterilización, añadir la extirpación de las trompas sumó entre doce y dieciséis minutos [18]. Para la miomectomía o la quistectomía no hay todavía una cifra publicada, pero el planteamiento es el mismo: se aprovecha la vía que ya está abierta. Y sobre las complicaciones, la evidencia dice que no aumentan de forma significativa en la histerectomía abdominal ni en la laparoscópica, aunque el consenso matiza que en la vía vaginal sí podrían aumentar algo, y que no debe hacerse si hay adherencias importantes [6].

El consenso europeo recomienda considerarla en toda mujer que vaya a pasar por una cirugía pélvica ginecológica, y también, cuando sea posible, en cirugía no ginecológica seleccionada [6]. Y en agosto de 2026 el Colegio Americano lo ha ratificado para el caso que nos ocupa: cuando una mujer quiere una anticoncepción definitiva, la salpingectomía bilateral completa es el procedimiento de elección, decidido con ella [18].

Que esto es una oportunidad de verdad y no una idea bonita lo dice un estudio que me impresionó: de 605 mujeres diagnosticadas de cáncer de ovario seroso de alto grado, el 56,5 % había pasado antes por una cirugía abdominal o pélvica, de mediana treinta años antes del diagnóstico [19]. Treinta años de margen. Y si tú estás leyendo esto y ya pasaste por un quirófano sin que nadie te lo planteara, no es culpa tuya: durante buena parte de esos años esto sencillamente no se hacía.

Esto no es de ahora

Cuando cuento esto, hay quien piensa que es la última moda. No lo es.

Las primeras pistas son de los años noventa. En 1993, un estudio prospectivo ya vio que las mujeres que se habían ligado las trompas tenían un tercio del riesgo de cáncer de ovario [20], y en 1999 se cuestionó por primera vez y en serio el dogma de que estos tumores nacían en la superficie del ovario [21]. Lo que faltaba era entender el porqué, y eso llegó a partir de 2001, cuando se encontraron lesiones en las trompas extirpadas a mujeres con riesgo hereditario [22].

La práctica tardó en cambiar. Una campaña pionera en Canadá empezó a moverla en 2010, y el resultado fue notable: en esa provincia, la proporción de esterilizaciones hechas con salpingectomía pasó del 0,5 % al 33 % [23]. La Sociedad de Oncología Ginecológica se pronunció en 2013 [24] y el Colegio Americano publicó su primera recomendación en enero de 2015 [25]. Desde entonces se ha ido consolidando, hasta los documentos de este mismo año.

En mi caso personal, no recuerdo haber hecho una sola ligadura tubárica en los once años que llevo en el área de ginecología. En los hospitales donde he trabajado, cuando una mujer que ya tiene su familia completa va a quirófano, la trompa se quita entera.

Qué preguntar antes de entrar a quirófano

Si te van a operar y ya no quieres tener más hijos, llévate estas tres preguntas apuntadas. Escritas, porque el día de la consulta se olvidan.

La primera: ¿me vais a ligar la trompa o me la vais a quitar entera? La segunda: si me la vais a ligar, ¿hay algún motivo en mi caso para no quitarla completa? Y la tercera, si te van a operar de otra cosa: ¿se puede aprovechar esta cirugía para quitarme las dos trompas?

Puede que la respuesta sea que sí a todo y que ya lo tuvieran previsto. Pero la pregunta la tienes que hacer tú, porque es tu cuerpo y es tu decisión, y porque es una de esas cosas que, si no se hablan antes de entrar, ya no se pueden hablar después.

Cuéntamelo en Instagram: ¿a ti te ligaron las trompas o te las quitaron enteras? Y si no lo sabes, pídelo por escrito en tu informe de alta: saberlo es el primer paso.

Nos vemos en la consulta!

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Referencias bibliográficas

Ver las 25 referencias bibliográficas
  1. McCluggage WG, Singh N, Gilks CB. Key changes to the World Health Organization (WHO) classification of female genital tumours introduced in the 5th edition (2020). Histopathology. 2022;80(5):762-778. doi:10.1111/his.14609
  2. Torre LA, Trabert B, DeSantis CE, Miller KD, Samimi G, Runowicz CD, et al. Ovarian cancer statistics, 2018. CA Cancer J Clin. 2018;68(4):284-296. doi:10.3322/caac.21456
  3. Erickson BK, Conner MG, Landen CN. The role of the fallopian tube in the origin of ovarian cancer. Am J Obstet Gynecol. 2013;209(5):409-414. doi:10.1016/j.ajog.2013.04.019
  4. Przybycin CG, Kurman RJ, Ronnett BM, Shih IeM, Vang R. Are all pelvic (nonuterine) serous carcinomas of tubal origin? Am J Surg Pathol. 2010;34(10):1407-1416. doi:10.1097/PAS.0b013e3181ef7b16
  5. Labidi-Galy SI, Papp E, Hallberg D, Niknafs N, Adleff V, Noe M, et al. High grade serous ovarian carcinomas originate in the fallopian tube. Nat Commun. 2017;8(1):1093. doi:10.1038/s41467-017-00962-1
  6. Piek JM, Schauwaert J, Ellis LB, Zapardiel I, Planchamp F, Koblos K, et al. Opportunistic salpingectomy for prevention of tubo-ovarian carcinoma: the European Society of Gynaecological Oncology consensus statements. JAMA. 2026;335(10):894-902. doi:10.1001/jama.2025.24510
  7. Falconer H, Yin L, Grönberg H, Altman D. Ovarian cancer risk after salpingectomy: a nationwide population-based study. J Natl Cancer Inst. 2015;107(2):dju410. doi:10.1093/jnci/dju410
  8. Madsen C, Baandrup L, Dehlendorff C, Kjaer SK. Tubal ligation and salpingectomy and the risk of epithelial ovarian cancer and borderline ovarian tumors: a nationwide case-control study. Acta Obstet Gynecol Scand. 2015;94(1):86-94. doi:10.1111/aogs.12516
  9. Kahn RM, Gordhandas S, Godwin K, Stone RL, Worley MJ Jr, Lu KH, et al. Salpingectomy for the primary prevention of ovarian cancer: a systematic review. JAMA Surg. 2023;158(11):1204-1211. doi:10.1001/jamasurg.2023.4164
  10. Committee on Gynecologic Practice. ACOG Committee Opinion No. 774: Opportunistic salpingectomy as a strategy for epithelial ovarian cancer prevention. Obstet Gynecol. 2019;133(4):e279-e284. doi:10.1097/AOG.0000000000003164
  11. Menon U, Gentry-Maharaj A, Burnell M, Singh N, Ryan A, Karpinskyj C, et al. Ovarian cancer population screening and mortality after long-term follow-up in the UK Collaborative Trial of Ovarian Cancer Screening (UKCTOCS): a randomised controlled trial. Lancet. 2021;397(10290):2182-2193. doi:10.1016/S0140-6736(21)00731-5
  12. Buys SS, Partridge E, Black A, Johnson CC, Lamerato L, Isaacs C, et al. Effect of screening on ovarian cancer mortality: the Prostate, Lung, Colorectal and Ovarian (PLCO) Cancer Screening Randomized Controlled Trial. JAMA. 2011;305(22):2295-2303. doi:10.1001/jama.2011.766
  13. US Preventive Services Task Force; Grossman DC, Curry SJ, Owens DK, Barry MJ, Davidson KW, et al. Screening for ovarian cancer: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA. 2018;319(6):588-594. doi:10.1001/jama.2017.21926
  14. National Cancer Institute. SEER Cancer Stat Facts: Ovarian Cancer. Bethesda, MD: NCI; SEER 21 (excluyendo Illinois), 2016-2022. seer.cancer.gov/statfacts/html/ovary.html
  15. Gelderblom ME, IntHout J, Dagovic L, Hermens RPMG, Piek JMJ, de Hullu JA. The effect of opportunistic salpingectomy for primary prevention of ovarian cancer on ovarian reserve: a systematic review and meta-analysis. Maturitas. 2022;166:21-34. doi:10.1016/j.maturitas.2022.08.002
  16. Hanley GE, Kwon JS, McAlpine JN, Huntsman DG, Finlayson SJ, Miller D. Examining indicators of early menopause following opportunistic salpingectomy: a cohort study from British Columbia, Canada. Am J Obstet Gynecol. 2020;223(2):221.e1-221.e11. doi:10.1016/j.ajog.2020.02.005
  17. Darelius A, Idahl A, Sundfeldt K, Strandell A. Effect of opportunistic salpingectomy at hysterectomy on anti-Müllerian hormone: a substudy of a randomized trial. Acta Obstet Gynecol Scand. 2026;105(8):1480-1489. doi:10.1111/aogs.70247
  18. American College of Obstetricians and Gynecologists. Salpingectomy for the prevention of epithelial ovarian cancer. Clinical Practice Update. Obstet Gynecol. 2026 (publicado en línea en agosto de 2026). doi:10.1097/AOG.0000000000006400
  19. Tischer KM, Islam NS, McGree ME, et al. Quantifying opportunities to reduce high grade serous ovarian cancer via opportunistic salpingectomy. Gynecol Oncol. 2025;203:165-170. doi:10.1016/j.ygyno.2025.10.028
  20. Hankinson SE, Hunter DJ, Colditz GA, Willett WC, Stampfer MJ, Rosner B, et al. Tubal ligation, hysterectomy, and risk of ovarian cancer: a prospective study. JAMA. 1993;270(23):2813-2818. doi:10.1001/jama.1993.03510230051034
  21. Dubeau L. The cell of origin of ovarian epithelial tumors and the ovarian surface epithelium dogma: does the emperor have no clothes? Gynecol Oncol. 1999;72(3):437-442. doi:10.1006/gyno.1998.5275
  22. Piek JM, van Diest PJ, Zweemer RP, Jansen JW, Poort-Keesom RJ, Menko FH, et al. Dysplastic changes in prophylactically removed Fallopian tubes of women predisposed to developing ovarian cancer. J Pathol. 2001;195(4):451-456. doi:10.1002/path.1000
  23. McAlpine JN, Hanley GE, Woo MMM, Tone AA, Rozenberg N, Swenerton KD, et al. Opportunistic salpingectomy: uptake, risks, and complications of a regional initiative for ovarian cancer prevention. Am J Obstet Gynecol. 2014;210(5):471.e1-471.e11. doi:10.1016/j.ajog.2014.01.003
  24. Society of Gynecologic Oncology. SGO Clinical Practice Statement: Salpingectomy for Ovarian Cancer Prevention. Noviembre 2013.
  25. Committee on Gynecologic Practice. ACOG Committee Opinion No. 620: Salpingectomy for ovarian cancer prevention. Obstet Gynecol. 2015;125(1):279-281. doi:10.1097/01.AOG.0000459871.88564.09

Contenido informativo elaborado a partir de la evidencia científica citada y de la práctica clínica del autor. No sustituye la consulta médica ni una valoración individualizada: cada caso se valora de forma personalizada.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes — Ligadura de trompas y salpingectomía

En la ligadura clásica la trompa se anuda y se corta por la mitad, pero se queda dentro, incluido su extremo, la fimbria. En la salpingectomía se extirpa la trompa entera, de un extremo al otro. Como anticonceptivo las dos son igual de definitivas; la diferencia es que al quitarla completa se retira también la zona donde suele empezar el tumor de ovario más frecuente.

En una salpingectomía solo se quitan las trompas: los ovarios se quedan, con su riego y su función. Los estudios no han encontrado diferencias significativas en la hormona antimülleriana ni en el recuento de folículos, y en una cohorte de 41.413 mujeres no aumentaron las consultas por menopausia. La evidencia a muy largo plazo todavía es limitada.

Sí, aunque menos. En el registro nacional sueco, las mujeres con una esterilización tubárica tuvieron un 28 % menos de riesgo de cáncer de ovario, frente a un 65 % menos en las mujeres a las que se les quitaron las dos trompas enteras. Ninguna de las dos cirugías elimina el riesgo por completo.

No. Quitar las dos trompas esteriliza de forma definitiva y no se puede deshacer, así que solo tiene sentido cuando ya no quieres tener más hijos. El consenso europeo pide que se te informe de ello con tiempo para pensarlo, nunca en una cirugía urgente, y añade que la edad por sí sola no es motivo para negártela.

Sí, eso es la salpingectomía oportunista. Si te van a operar de un mioma, de un quiste benigno de ovario, de una endometriosis o del útero y ya no quieres tener más hijos, las trompas pueden extirparse en esa misma intervención, sin tocar los ovarios. En histerectomía y esterilización añade entre doce y dieciséis minutos de cirugía.