¿Qué es?
El endometrio es la mucosa que recubre por dentro el útero (la matriz) y que cada mes se prepara para un posible embarazo, descamándose durante la regla si este no se produce. El cáncer de endometrio aparece cuando algunas células de esa capa se multiplican de forma descontrolada y forman un tumor.
Afecta sobre todo a mujeres después de la menopausia, con una edad media al diagnóstico en torno a los 60 años, aunque también puede aparecer en mujeres más jóvenes. La mayoría de los casos se diagnostican en fases iniciales, porque suele avisar pronto con el sangrado vaginal fuera de lo normal.
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo están la exposición mantenida a niveles altos de estrógenos sin el efecto compensador de la progesterona, el exceso de peso, la diabetes, el síndrome de ovario poliquístico o ciertos tratamientos hormonales. Tenerlos no significa que vayas a desarrollar la enfermedad; conviene comentarlos con tu ginecólogo.
Síntomas principales
- Sangrado o manchado después de la menopausia, aunque sea escaso o puntual.
- Reglas más abundantes, más largas o más frecuentes a partir de los 40 años.
- Sangrado entre reglas.
- Con menos frecuencia, dolor en la parte baja del abdomen o flujo distinto al habitual.
En la mayoría de los casos el sangrado anormal tiene causas benignas, pero siempre conviene descartar otras posibilidades con una valoración médica.
¿Cómo se diagnostica?
El estudio suele ser rápido y ambulatorio, sin necesidad de ingreso: ecografía ginecológica transvaginal (mide el grosor del endometrio), biopsia endometrial (una pequeña muestra de tejido tomada con un catéter muy fino, sencilla y en consulta) y, si se necesita más información, histeroscopia (una cámara muy fina para ver directamente el interior de la cavidad uterina y tomar biopsias dirigidas).
Si se confirma el diagnóstico, se completan pruebas adicionales (como resonancia magnética) para valorar la extensión del tumor — el estadiaje — cuyo resultado orienta el tratamiento.
Tratamiento
La cirugía es la base del tratamiento en la gran mayoría de los casos. Consiste en una histerectomía: la extirpación del útero junto con el cuello uterino, habitualmente también trompas y ovarios, y en ocasiones el estudio de los ganglios linfáticos de la pelvis.
En la mayoría de los casos, especialmente en fases iniciales, la cirugía puede hacerse por vía mínimamente invasiva (laparoscopia o cirugía robótica), con menos dolor, menor pérdida de sangre y recuperación más rápida que la cirugía abierta. En casos más avanzados o complejos puede ser necesaria la cirugía abierta (laparotomía). La decisión depende del tamaño del útero, el tipo y grado del tumor, el estadio estimado y tu estado general de salud.
Radioterapia y quimioterapia (si aplica)
No todas las pacientes necesitan tratamiento adyuvante — la decisión depende del estadio, el grado del tumor y otros factores de riesgo detectados tras la cirugía. La radioterapia (externa o braquiterapia) se recomienda en casos de riesgo intermedio o alto. La quimioterapia suele reservarse para tumores de mayor grado o riesgo, o estadios más avanzados. El equipo médico valora cada caso de forma conjunta, buscando siempre el mejor equilibrio entre eficacia y calidad de vida.
Fuente: MedlinePlus (NIH), American Cancer Society y National Cancer Institute (NCI). Este contenido es informativo y no sustituye la consulta con tu médico.